LEYENDAS TRADICIONALES EN ESPAÑA (La leyenda de la Mujer Muerta)



La mitología griega y romana en múltiples ocasiones nos muestran las aventuras y desventuras de Hércules, el famoso semidiós hijo de Zeus y de la mortal Alcmena. Muchísimas aventuras de este héroe griego transitan de un lado al otro del planeta quedándose ancladas en pueblos donde aún hoy podemos rescatarlas gracias a la transmisión oral o al gran trabajo de recopilación de muchos escritores que pueblo tras pueblo han escuchado las historias de nuestros mayores, donde residen la más grandiosa fuente de sabiduría popular.

El nombre de Hércules camina por nuestra península ibérica entre relatos tan locos e improbables, como aquel en el que nos dice que colaboró en la construcción del acueducto de Segovia, y que les he de decir yo más que la mezcla de la mitología, la fe, las creencias y la historia forman parte de nuestro pasado y que en todo relato hay siempre un mínimo de realidad.

Una de estas hazañas que circula por la península ibérica es la llamada “La Mujer Muerta”


Y como todos los relatos comienza por un… “Hace muchos, muchos años….

Vivía en la cordillera de una montaña un rey. Su reino era pequeño y con tan pocos soldados nunca tuvo una pretensión de cruzar la montaña y ampliar su territorio.
La vida de ese hombre era regida por una pequeña princesa, hermosa y dulce que hacía que sus días fuesen maravillosos. El tiempo llevo a convertir a la pequeña princesa en un ser hermoso y en edad de contraer matrimonio, algo que asustaba muchísimo a su padre  ya que ella era lo más preciado que tenía en su vida y perderla, tan solo pensar en perderla le hacía rozar la locura.

Un día, como cualquier otro se encontraba con sus doncellas bañándose en el río, su remanso de paz en medio de las montañas, cuando aparecieron dos hombres un caballero fuerte y galante como jamás habían visto sus ojos y otro gigantesco con aspecto de rudo y un bastón en la mano.

Las doncellas corrieron asustadas hacia el palacio, pero la princesa que no temía a ninguna persona, obviamente porque jamás habían permitido que nadie le hiciese daño se acercó a los dos extraños.

-“Buenas tardes caballeros, ¿Quiénes son? Y ¿Qué hacen por estas tierras? – Preguntó con un tono dulce y educado.

-“Hemos venido a fundar una ciudad”- Respondieron.

Rápidamente los soldados del rey rodearon toda la escena, pero aquel gigante, al que los que relatan esta historia llaman Hércules, les hizo frente a todos, y despavoridos volvieron al palacio.

El rey asustado les dio alojamiento y les ofreció una magnífica cena, siendo la única opción que vio factible para no tener problemas.

Durante la cena, el caballero pronunció las palabras que más podía temer el rey.

“Señor, os pido con todo mi respeto la mano de su hija”

Por la cabeza del soberano pasaron mil opciones y en todas ellas ese caballero debería morir, pero atemorizado asintió sin levantar la mirada de la mesa.

“En siete días volveré a buscar a la princesa y la tomaré por esposa.”

La princesa se sentía halagada y miraba al caballero con ojos de ilusión y con sueños de prosperidad, pero su padre había perdido definitivamente la cordura que le quedaba, durante los tres primeros días encerrado en su aposento solo pensaba en la forma de quitarse de encima al usurpador, pero una noche, la tercera noche pidió a su hija que le acompañase al bosque y allí entre los pinos clavó un puñal sobre el corazón de su preciosa pequeña que murió al instante.
Desesperado y loco, asustado por su propio acto se derrumbó llorando sobre el cuerpo de su hija y a la salida del sol volvió al castillo.
De vuelta, encerrado en sus aposentos, cerró con llave cualquier acceso y permaneció solo entre angustia y remordimiento. Tres días después su cuerpo yacía muerto.
El caballero volvió al río y en el bosque encontró el cadáver de su amada. Con las manos entrelazadas en el pecho y una belleza aun sobrenatural y dulce. El caballero desesperado sin entender nada de lo ocurrido comenzó a gritar el nombre de Hércules haciendo ecos por todas las montañas.


Tan solo te pido hércules, por nuestra amistad, es que esculpas en estas montañas la figura de mi amada. Y tras su ruego desapareció para siempre, nunca más se supo de aquel caballero.

Hércules no podía hacer nada por su amigo, así que cumplió con su ruego y con las cimas de la Pinareja y el Montón de Trigo, a 2000 metros de altitud esculpió en la memoria de aquella dulce princesa, una mujer recostada con las manos en el pecho que aun causa el asombro de forasteros y de los habitantes de la zona que pueden observarla desde Segovia, mirando a la sierra.



LEYENDAS TRADICIONALES EN ESPAÑA (La leyenda de la Mujer Muerta)

Paloma García Díaz

No hay comentarios:

Publicar un comentario