Y resultó que eras tú

Un día como cualquier otro llegaste a mi,  apareciste de una forma  irracional, practicamente increíble e imposible. Una casualidad tan improbable que si me la hubiesen contado, jamás me la podría haber creído.

Tan solo me hizo falta un segundo de tu risa de medio lado y de tu cara de estar pensando mil millones de cosas sin saber que decir, para darme cuenta que el tiempo se había detenido en ese instante y que hiciese lo que hiciese siempre estaríamos juntos.

Hoy es un día comercial, un día de esos en los que todos absolutamente todos los que están emparejados se dicen millones de cosas bonitas, gastan dinero en regalos materiales que duraran lo que tengan que durar y por un día son las parejas más perfectas de la historia.

No mi amor, yo no quiero eso, yo quiero seguir teniendo el valor, el coraje con el que estamos luchando contra todos los contratiempos que aparecen, yo quiero seguir despertándome cada mañana y escuchando de tu boca, "¿ya te he dicho hoy lo mucho que te quiero?", quiero seguir con nuestros enfados irónicos, con nuestros besos a escondidas en una casa llena de niños, con mi amor por los gatos y tu gran alergia hacia ellos, con las risas, los celos "hasta con carácter retroactivo", con tu mal humor cuando duermes poco y el mío cuando pierdo los nervios con los peques, con tus caras de asco frente a mis espinacas y con la rabia que me da cuando te metes con mi coche.

Contigo es verdad eso de que el pasado se va disipando, entre nubes de olvido que hacen que todo aquello que un día me desgarró por dentro se transforme en una suave neblina que se va escapando por la ventana de mis párpados cerrados mientras acurrucada contigo en el sofá me voy quedando plácidamente dormida.

Contigo la cueva y el monstruo que la vigilaban ya no son más que un vago recuerdo de algo ya sin importancia en el transcurso de mi vida.

Y tan solo mirar desde lejos a los niños reír a carcajadas mientras tu trasteas por el salón me hace sentir una ilusión por nuestro presente y volver a tener sueños en un futuro que ya daba por echo que estaba vacío de ilusiones.

Gracias por demostrarme que lo mejor estaba por llegar, gracias por hacerme ver que toda lucha, todo sufrimiento tiene una recompensa, gracias por terminar con mi búsqueda durante tantos años y aparecer por fin en mi vida.


Gracias por ponerte ante mis ojos y hacerme ver que a quien estaba esperando era a ti.

Te amo
© Paloma García


Paloma García Díaz

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