Hoy no

Durante una milésima de segundo,,,,,,, en ese mismo instante en el que te planteas el porqué de tu existencia, miles de sentimientos y emociones abordan tu mente, saturan tu interior de sensaciones perceptibles a los sentidos que posees.

Y casi siempre la pregunta es la misma, ¿por qué?, necesito una razón para comprender lo que ocurre, por qué esta soledad, esta tristeza, este sabor amargo en los labios de una vida apagada y sin ilusiones.

Las paredes de esta cueva cada vez son más frías, las pocas luces que he conseguido encender en los años de cautiverio se apagan ante la impotencia de no servir para nada, de no comprender para que tanta lucha contra las sombras de la oscuridad que cada día me acompañan en este lugar.

Siento la fría mano de la soledad posarse sobre mi pelo y acariciar los mechones y por un momento me siento acompañada por ella, pero pronto llega la realidad, la realidad de quien no acepta un situación injusta, una situación en la que los límites de la felicidad se alejan tanto de tu vida que ni siquiera son capaces de ser vistos a lo lejos en el horizonte.

Y que se puede esperar, una noche de san juan en la que la ilusión vuelva a nacer y vuelva a llenar de luz cada espacio de esta fría cueva, ¿Con qué finalidad? ¿Realmente la ilusión puede cubrir tanto vacío?

Hoy no, solo puedo dejarme mecer por el sonido del agua del río, las hojas de los árboles moviéndose al son de viento, el olor de la retama en flor y los silbidos del aire por las grietas de la cueva, mis fieles compañeros.

Tan solo esperar... respirar y esperar.... esperar un futuro mejor o simplemente que el tiempo pase tan deprisa que no sea consciente de su paso.

Paloma García Díaz

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