MI DUENDE

Eran tiempos difíciles, batallas abiertas sin terminar,
mi mente perdida en la búsqueda de las cosas que se me iban de las manos,
pero llegaste tu, mi pequeño duende de pelo rojizo, ojos pardos y sonrisa mágica,
llegaste tu, a un mundo sin orden, apagado y gris.

Como una luz blanca y maravillosa abriste mis ojos.
Un impulso hacia la vida, un empujón hacia la lucha.
Tu bienestar, mi nueva batalla.
Acariciar tu piel se convirtió en mi medicina, y tu sonrisa en la mejor de las vacunas.



Llegas a mi vida, a penas sin dolor y te agarraste a mi con fuerza,
y yo te correspondí de la misma forma, me diste de nuevo ganas de vivir,
ganas de pelear, ganas de disfrutar de mi pequeña xana a tu lado.

Daniel, por el resto de mis días cuidare cada uno de tus pasos,
trataré de calmar las cosas malas, y abrirte los ojos ante las buenas.
Tesoro de mi alma, regalos de los dioses, amor puro donde los haya.


Tu me diste la vida, la ilusión y la fuerza.
Yo te daré todo lo que se dar y lo que no, lo buscare hasta el final.
Pero algo en mi interior ha crecido, y es un nuevo amor.
Un nuevo sentimiento nacido de la nada y que es tan grande y fuerte que me asusta.

Doy mi vida por vosotros, porque vosotros sois mi vida.

Paloma García Díaz

3 comentarios:

  1. Te entiendo perfectamente. Me pasó lo mismo hace dieciocho años ya y nunca me he arrepentido de su nacimiento

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  2. Preciosos sentimientos, espero algún día ser madre y vivirlo de esta forma tan bella!

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  3. oiga señorita, ultimamente esta usted muy sensible con este tema :) nos vas a dar una sorpresa pronto? jajaj es broma, un fuerte abrazo Sara, muchisimas gracias por tus comentarios.

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