El triunfo de Lleu (Leyenda Celta)


Cuando el héroe galés Lleu fue atravesado por una lanza a manos del amante de Gronw, su esposa, no murió, sino que se convirtió en un águila y salió volando. Su tío, el mago Gwydion, lo buscó sin descanso y estaba a punto de abandonar cuando se detuvo a pasar la noche en la casa de un campesino.

Durante su estancia, se enteró de que su anfitrión, tenía una cerda particular, cada mañana, desaparecía del campo y volvía tarde por la noche, pero el campesino no tenía ni idea de adonde iba.

Intrigado Gwydion esperó junto al chiquero a la mañana siguiente y en cuanto la puerta se abrió, salió detrás de la cerda.

La siguió corriente arriba hasta llegar a un valle, donde el animal empezó a atiborrarse de algo que se encontraba debajo de un árbol. Tras aproximarse, Gwydion vio que estaba comiendo gusanos y carne descompuesta, y al mirar hacia la copa del árbol, vio un águila.

Cada vez que esta se agitaba, caía al suelo una lluvia de carne podrida.

Convencido de que era Lleu, le entonó una melodía que hizo que el águila descendiese hasta el suelo.

Gwydion  entonó de nuevo la melodía, y el águila se posó en sus rodillas, y transformó el pájaro en Lleu.

Debido a la herida, tenía un aspecto penoso y se había quedado en los huesos así que necesitó un año entero para recuperarse.

Gronw recibió el mensaje de la llegada de Lleu y le envió un mensaje reconciliatorio ofreciendo una compensación, al que su Lleu le contestó que la única compensación que quería era que Gronw viviese  junto al río, al igual que el había hecho, y le permitiera arrojarle una lanza,  El rey dejo a sus hermanos en su puesto y aceptó confiado en que iba a sobrevivir.

Tan solo pidió colocar una gran piedra delante de su persona, pero la lanza de Lleu atravesó la piedra le atravesó el pecho causándole la muerte de inmediato, Lleu recuperó sus tierras y con el tiempo volvió a ser el soberano. Desde entonces, en la ribera del río Cynfael, se conserva la piedra atravesada como recuerdo del triunfo sobre Gronw.

Paloma García Díaz

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