Mito de Jonsu y la princesa hitita

A finales del segundo milenio A.C. Egipto mantuvo una prolongada guerra con el Imperio Hitita. El conflicto finalizó en el año 1256 A.C. con el matrimonio de Ramsés II con la hija dle gobernador hitita, el rey de Hatti. Ramsés otorgó a su esposa el nombre de Nefertiti.

Poco después del enlace matrimonial, un mensajero del reino Hitita llegó con la noticia de la grave enfermedad de Bentresh, hermana de Nefertiti. El faraón reunió a los mejores médicos y magos para pedirles opinión, pero no consiguieron hacer un diagnóstico por lo que envió a su propio doctor.

Tres años después el médico regresó a la casa, comunicó que la enferma había sido poseída por espíritus malignos, y solo un dios podría curarla. 

Ramses no sabia que hacer, consultó a los sacerdotes del templo de Jonsu en Tebas, los cuales preguntaron al propio dios sobre su opinión. Cuenta el mito que la estatua del dios asintió con la cabeza dando su permiso a ser trasnportado para ayudar a la enferma.

Pero había un problema, Jonsu, dios de la luna era el protector de Tebas, por lo que los sacerdotes tenían que asegurarse del regreso de la estatua a Tebas, mientras tanto y tras diecisiete meses de viaje, Jonsu llegó a la capital hitita y curó a Bentresh, el padre de ésta se quedó impresionado ante el poder de sanación y se negó a dejar marchar de regreso a la estatua de Jonsu.

Se contruyó un santuario para la misma y durante casi cuatro años la estatua permaneció retenida. 

Una noche el rey de Hatti tuvo un sueño, la figura de Jonsu se alzaba desde su santuario, en forma de Halcón de oro y bajaba en picado hacia el rey, antes de volver a alzar el vuelo en dirección a Egipto.

El rey se dio cuenta de su error, y envió de nuevo la estatua a Tebas con una gran ceremonia, todas las riquezas que llegaron con la estatua se les entregaron como recompensa a los sacerdotes del santuario.

Paloma García Díaz

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