UN CANTAR DE AYALGA

"LOS MITOS CELTAS SE RESISTEN A MORIR, Y TRAS SANTOS CRISTIANOS DORMITAN AUN ALGUNOS DE LOS ANTIGUOS DANAAN, ESPÍRITUS LIBRES DE LA NATURALEZA Y DEL BOSQUE. EL MUNDO ENCANTADO NO ES TAN INACCESIBLE COMO PARECE"

A lo largo de miles de años, allá donde se unen los siglos para hacer milenios, Asturias ya tenía sus propios dioses, sus propias leyendas, sus propios mitos, mucho antes que la Roma imperial quisiera poseer todas sus riquezas.

Dioses oscuros que habitaban en la tenebrosidad de la mente de aquellas gentes, diosas que defendían la naturaleza y seres monstruosos que aun hoy en día se esconden por los recónditos parajes de la imaginación de los lugareños.

(José García)

El Alma de la Ayalga

Mito Chino, La creación de los primeros humanos

Antes de que el universo fuese creado, existía un gran huevo, un huevo gigante, de cuyo corazón nació Pangu, el creador.

En su despertar partió el huevo por la mitad, y esparció los elementos de la creación. El yang, o partes más puras y ligeras, volaron hacia arriba y se convirtieron en el cielo, y las más pesadas, o Yin se hundieron hasta formar la tierra.

En un primer momento ambas partes se unieron, pero Pangu las desplazó hasta que se separaron.

Después creo las plantas, y a los animales pero algo faltaba en su creación, ya que ninguno de los seres tenía el poder de la razón. Así que tomó una decisión, tenía que crear una criatura con el poder de cuidar y sacar partido de todo lo creado.

Con sus manos comenzó a moldear la arcilla, y una vez que había moldeado a los primeros seres humanos, los dejó secar al sol. Después decidió darle a algunos de los seres cualidades femeninas, del Yin, mientras que a los otros les dio cualidades de Yan, cualidades masculinas.

Trabajó bajo un ardiente sol durante todo el día, cuando se puso el sol su dolorida espalda le dificultó moverse pero aun así levantó la mirada al cielo y vio un banco de negras nubes que anunciaban tormenta.

Comenzó una lucha desesperada por proteger a sus seres, trató de esconderlos en una cueva cercana, pero mientras los protegía un fuerte viento agito las nubes, Pangu gritó angustiado y mientras la tormenta rompía toda su furia sobre el, algunos de los seres no pudieron ser protegidos y sufrieron deformidades, en las leyendas chinas se dicen que por ese motivo existen las deformidades en algunos seres humanos.

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