Leyenda Guanche "La leyenda de Amarca"

Nuevamente una leyenda traída por marineros de tierras lejanas cautivo mi mente.

La leyenda relata la historia de una bella joven que residía en las alturas de los montes de Icod de los Vinos en una casa colgante donde residía tranquila y feliz. Su belleza era tal que despertaba envidia en las demás mujeres.

Un día, el último rey de los dominios de Icod, el Mencey Belicar al admirar la belleza de la muchacha se quedó perdidamente enamorado de Amarca, la noticia corrió velozmente pero Amarca aunque de humilde linaje guardaba a sus espaldas muchos jóvenes que habían sufrido de amor por ella, y todo el mundo se preguntaba constantemente quien sería el que conquistase definitivamente a la joven.

Un tiempo después Armarca conoció a Garigaiga, un pastor que como los demás también se enamoró perdidamente de la joven y también fue rechazado, decidiendo acabar con su vida arrojándose por un precipicio. La noticia corrió rápidamente y las mujeres comenzaron a culpar a Amarca de lo sucedido.


Finalmente un día Amarca desapareció, y tan solo un anciano dijo haberla visto una mañana descender de las montañas y caminar como una sonámbula hacia las orillas del mar. Una semana más tarde al brillar los primeros destellos del sol contó el anciano que había visto a la joven lanzarse al abismo y luchar con las olas del mar hasta que desapareció.

En la época de "Beñermen", época de sazón y riqueza de las mieses, días de placidez y de luz, pero ese año se sumió en sombras y lágrimas, Amarca aparecía muerta sobre la arena de la playa, su remordimiento había terminado con su vida.
El Mencey Belicar pidió que se cantasen tristes endechas, que en los cerros se encendiesen luminarias y que los mozos más fornidos golpeasen con sus varas las aguas del mar.

Desde aquella noche cuando un caminante pasea por la Icod de los Vinos y oye lamentos en la noche, se dice que es la voz apagada de Garigaiga, que aun sigue llamando a Amarca cada noche.

Paloma García Díaz

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