Leyenda Irlandesa: Pwyll y Arawn

Narra una leyenda que en la zona de Gales del sur, un rey llamado Pwyll dominaba la región de Dyfe. En uno de sus días de caza escuchó como una jauría de perros se acercaba a la zona donde el hombre se encontraba cazando. 
La jauría estaba compuesta por perros con las orejas coloradas (símbolo de que pertenecían a otro mundo) y perseguían a un ciervo, tras ellos un jinete montado sobre un gran caballo oscuro, vestido con un traje de color pardo-grisáceo y un cuerno de caza colgado al cuello.

El jinete se detuvo frente a Pwyll y le dijo:

"Aparta a tu jauría de mi presa, llevo persiguiendo a este ciervo durante mucho tiempo, es una descortesía que tus perros ataquen y maten a mi presa.

Pwyll asustado, ya que sabía que el jinete no pertenecía a su mundo, le preguntó como podría reparar su falta.

Arawn dijo llamarse el jinete, rey de Annwn, le dijo a Pwyll que la única forma de arreglar su falta era matando a Hafgan, un rey fronterizo que siempre atacaba las tierras de Annwn. 
Arawn tenía un plan, le daría su aspecto a Pwyll, ocuparía su lugar en su reino y cada noche compartiría su cama con la mujer más hermosa del mundo, pero jamás debería tocarla. Durante un año y un día debería permanecer en el reino, tras este tiempo tendría una cita con Hafgan en el vado, y debía derribarlo con un solo golpe pero nunca dos, aunque el mismo te lo pida ya que el segundo golpe le devolvería toda la fuerza perdida.

Arwan no podía derrotar a Hafgan por causa de un encantamiento por eso encontrón en Pwyll una solución fácil a su problema.

Arawn ocupó el lugar de Pwyll en Dyfed y Pwyll el de Arawn en Annwn cumpliendo cada una de las partes del contrato, durmió cada uno de los días sin tocar a la reina esperando el día en el que debía acudir a la cita con Hafgan.

Un fuerte golpe derribo a su enemigo dejándole mortalmente herido en el suelo, trató de engañar a Pwyll para que le golpease de nuevo, pero éste no se dejó engañar, terminando así los días de Hafgan. Pwyll reclamó el reinado de todo Annwn, y volvió a su reino recuperando su aspecto físico real.

Esa misma noche Arawn regresó a su hogar e hizo el amor a su esposa, la cual le preguntó que le había pasado ya que durante un año entero no la había tocado. Arawn le contó toda la verdad, y se dio cuenta de que debía recompensar de alguna manera la fidelidad de su amigo.

Del mismo modo Pwyll recibió todo tipo de felicitaciones por sus buenas gestiones durante el último año, dándose cuenta del buen trabajo que había desempeñado. 

Mutuamente se mandaron regalos el uno al otro, y por esta leyenda a Pwyll se llamó "Señor de Annwn" título que también heredó su hijo.

Paloma García Díaz

2 comentarios:

  1. qué bonita la historia :D

    tienes más de Pwyll y Arawn?
    bikus!

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  2. Pues de momento no pero a investigar se ha dicho. Un besote y muchas gracias por seguirme.

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