La Bruja en Asturias

Muchos son los mitos alrededor de la brujería en Asturias, muchos los escritos, pero debéis conocer que aquellas a quien llamamos brujas, en un pasado antiquísimo, eran sacerdotisas de la Madre Naturaleza, nada que ver con lo que la ignorancia popular pensaba y las religiones dictatoriales querían que pensara el pueblo.
Muchas buenas mujeres fueron muertas por el pueblo, la inquisición y sus verdugos, por confesar, bajo torturas demenciales que tenían relaciones con el diablo. Brujas o hechiceras, constituyeron la primera fuente de medicina natural cuando los llamados médicos se dedicaban a realizar sangrías y matar enfermos.
Por ello, sirva de homenaje, estas letras, para todas aquellas mujeres que murieron en manos de los dictadores de la Santa Madre Iglesia, los cuales y en nombre Cristo asesinaron hombres y mujeres con toda la desfachatez del mundo.
Dejare que la ignorancia del vulgo hable por mi boca y os relatare como pensaban de estas mujeres, en un mundo donde ellas, las mujeres venían a ser mercancía, sin opinión, ni voto, la bruja, fue la primera mujer liberada.
La imagen de la bruja que se nos da en los cuentos es muy a menudo despectiva, mujer concubina del diablo, hacedora de locales males. Se nos cuenta que cada bruja tenía su rango y que se reunían en aquelarres, en euskera, Aker- cabrón Larre- campo, es decir, campo del macho cabrío o cabrón. En estas fiestas en las que celebraban ceremonias sacrílegas presididas por la figura del macho cabrío y en las que bailaban, se embriagaban y copulaban hasta el amanecer. Un lugar donde se decía ocurria estas fiestas era en la majada de Mergullines, según se sube al Pico Pienzo, en el Sueve.
Las descripciones a aquelarres, solían ser más horribles de lo que podría ser en si la reunión, ya que la inquisición invitaba a fuerza de tortura, a la persona interrogada, a enturbiarlo todo un poco, como la comida nauseabunda y un sin fin de historias donde solo había, una fartura, baile, bebida, drogas y sexo.
Un lugar famoso para estos encuentros fue también Peñamellera, la de arriba y la de abajo. “Ayer vi una bruja, en Peñamellera que toca una flauta que el diablo le lleva”.
La noche del 31 de abril, en la fonte das bruxas, en la Veiga del Palo, Allande, se reunían, dicen las brujas en aquelarre, se comentan que aún se reúnen.
También existía el mito de que la brujas podían adoptar forma de animal salvaje e incluso estaban acompañadas de lobos que obedecían todas sus ordenes, como en el caso del cual ya os hable de Ana María García la lobera de Llanes, tomada por bruja, de la que se decía estar siempre acompañada por siete temibles lobos, siendo estos sus siervos.
Igualmente, la bruja debía ser un mujer con una vida solitaria, viviendo apartada del resto de la aldea, recogiendo plantas, pequeños animales.
Se encargaban sobre todo de las enfermedades propias de las mujeres, de conjuras contra males de ojo y otras para amores imposibles. Mezclaban magia con medicina, sirviéndose de todo tipo de minerales, animales y sobre todo plantas, conociendo las propiedades venenosas o salutíferas de éstas.
Utilizaban Cirigüeña contra ulceras externas, el Beleño como sedante, y que, junto a la belladona y la piel de la amanita muscaria, tenian propiedades alucinatorias.
También la Digitalina, buena para corazones cansados o mortalmente mala si se administra en exceso. Igualmente usaban con muchísima frecuencia la Ruda, planta con la que se evitaron muchisimos embarazos no deseados, en aquella época.
La brujería podía transmitirse por herencia, cuando la bruja estaba agonizando, podía coger de la mano a  su hija o a la mujer que quisiera, y transmitirle su poder. Las brujas en Asturias estuvieron relacionadas con “la güaxa”, como ya relate en el pasado capítulo.
A veces, una enfermedad típica de las vacas, hacía que éstas saliera algo de sangre en su leche, al catarlas, lo cual se relacionaba con brujas, que hacían sufrir esto a las vacas para poder beber su sangre con la leche por las noches, produciéndoles mal de ojo.
En ocasiones, al ser viudas solitarias, recibían las burlas de alguna persona, a la que la bruja miraba mal, por lo que si luego esa persona sufría algún percance, éste se relacionaba al mal de ojo echado por la pobre anciana. La conducta de estas mujeres, al volverse extrañas e incluso tener mascotas, ayudaba a que la gente las tildase de brujas.
Entre otras cosas, las brujas también echaban el mal de ojo, o “mal de güeyu”. Esto lo hacían mediante una mirada maléfica y penetrante, en contraposición con las personas que tenían la capacidad innata de hacerlo incluso sin querer. Como el caso de un hombre que decía que lo tenía, y para comprobarlo, mandó a su criado hacer pasar las vacas junto un muro, tras el cual estaba su amo, mirando por un agujero. Primero miraba con un ojo, pero al mirar con el otro, la vaca que estaba pasando justo delante se detuvo. El hombre ya sabía qué ojo era el culpable de los daños que provocaba a otras personas, y simplemente, con la osadía que da la ignorancia, se clavó una navaja en ese ojo para sacárselo. Antes tuerto que con mal güeyu.
Por ello, en Asturias, los rituales para el mal de ojo o agüeyamientu son variados, los aldeanos, rociaban con laurel bendito suelos y casas al tiempo que conjuraban "Sapos, sapaguerias, bruxas, toda la cumia: Salide de aquí."
Entre los recursos minerales, eran, muy apreciadas las piedras de San Pedro o la quisiolita, rectangulares, grises o rosadas. El azabache y el coral con el que se hacían ciguas y otros amuletos, aunque se decía que las ciguas de azabache se rompen antes de que la mirada de la bruja penetre en el cuerpo humano.
También se utilizan un diente de ajo en el bolsillo, castaña de indias, cicuta, la ruda colgada en un lugar de la casa, el trébol de cuatro hojas, el laurel bendecido, un cuerno de vaca lleno de agua bendita, el excremento de cerdo, el asta de ciervo y el de unicornio, troceado y metido en sortijas.
Las herraduras clavadas en las puertas también se usaban contra ellas, con las puntas hacia arriba normalmente, pues se pensaba que las brujas no utilizaban caballos porque les tenían miedo, y las herraduras al recordarles a ellos, las asustarían.
Los animales no carecían de remedios, como colgar una caracola de mar al cuello del animal. El fumazu, que se hace quemando un cuerno de carnero y laurel bendito, poniendo al cuello del animal una bolsita con la cabeza de un reptil, o plantas como el tomillo, hinojo, añil, romero, perejil, etc. Se les colocaba además campanillas con símbolos grabados, como cruces.
También se tenía y aun se suele hacer, la costumbre de ir a pasarse el agua. Esto consistía en que una mujer que actúa como desaojadera, echa agua en una vasija mientras reza el Credo, y al decir “su único Hijo”, introducía un disco de asta de ciervo, con un agujerito en el centro. Si salen burbujas, significa que la persona ha sido mirada por una bruja, ya que las burbujas representan sus ojos. Para curarlo, aparte de algunas oraciones, lo que hacían era tirar algunas gotas de esta agua sobre las piedras del llar al rojo, y luego hacían beber a la persona el agua de la vasija, y se curaba.
Hay muchas formulas de realizar el pasar el agua, en Asturias era lo mejor conseguir que la persona que le echó el mal de ojo, vaya a ver al agueyau, obligada lógicamente, como ocurrió alguna vez, y le trace la señal de la cruz, para luego decir la siguiente fórmula:  “Si otro te embrujó, desembrújote yo. Si yo te embrujé, yo te desembrujaré.”
Si la bruja venía a deshacer el aojamiento a una res, decía: “Que san Antón la guarde”
Después se podían poner reliquias a la persona afectada, y en lugares como Somiedo, se le trazaba a la persona la señal de la cruz con una boina, o con cenizas de laurel bendito.
Otra fórmula es la siguiente: “Tres te agüeyaon, cuatro te desagüeyaran: Xesús, Xosé, Maria y la Santísima trinidad.”
Existen datos sobre un caso, tristemente famoso, ocurrido el 17 de julio de 1859, donde se describe, como unos hermanos van a vengarse de una mujer a la que creen culpable de haber atacado mediante brujería a su madre enferma.
Tras secuestrar a la presunta bruja, llenándole la boca de tierra y atándola de pies, la llevaron a rastras por  piedras y  matorrales, y la intimidaron para que expulsase los demonios de su madre.
La golpearon con cuerdas, junto a quemar a la mujer en el horno y partirle algún miembro, uno de los sutiles métodos para convencer a las brujas de que deshiciesen la maldad hecha.

La mujer, atemorizada lógicamente y viendo lo que se avecinaba, decidió confesar con el propósito de escapar, aun no siendo ella bruja, realizó un desagüeyamientu a la mujer enferma, con las fuerzas que le quedaban. Más, tal había sido el trato hacia la pobre mujer, que tuvieron que llevarla en brazos hasta la cama en la que murió a la mañana siguiente.

La justicia, se hizo cargo de estos ignorantes y fueron castigados por ello.
Como veis, una cosa es que contemos como eran los mitos y las leyendas, y otra que nos lo creamos todo. Nada hay más obtuso que generar daño a los demás por nuestras creencias, ¿No creéis, que ya hayan hecho bastante daño con sus dogmas, los radicales católicos, musulmanes y judíos? Por ello, debemos, con razonamiento, respetar a los demás y sus ideas, amén de respetar su salud.

Paloma García Díaz

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada