Árboles, plantas, animales y minerales mágicos y asturianos (parte 1)

Para entender las tradiciones asturianas, deberíamos comprender su cultura ancestral destinada hacia la naturaleza como un cosmos que la rodea, tanto sus árboles y sus plantas tienen un origen trascendental y mágico. Hoy aun perduran parte de aquellas tradiciones, mezcladas con otras creencias, posiblemente como un fragmento de aquellas reminiscencias druídicas que dejan un poso en el saber popular. No hay nada en la naturaleza que no tenga un uso, bueno o malo, y nuestros ancestros utilizaban lo que tenían a mano, tanto para matar como para perdurar.

En la antigüedad, cuando no había médicos, o los que había solo atendían a quien les podía pagar, las gentes de esta tierra se servía de esta sabiduría  ancestral y lo que la tierra les ponía al alcance de la mano para remediar sus males, sus ansias y sus supersticiones. Se componían esencialmente de objetos de su hábitat.
Por una parte estaban los medicamentos tradicionales y, por otro lado, los elementos mágicos, componentes de hechizos. Todos ellos utilizaban plantas, que por supuesto, tenían poderes mágicos.
Me gustaría destacar algunas de ellas, como por ejemplo el Apio, el Apio desde muy antiguo era utilizado, tanto en tisana como consumido al natural como forma de calmar la fiebre.

Igualmente la Borraja tenía propiedades sudoríficas y diuréticas, también había la creencia de que, al pisarla, provocaba embarazo. Otras como la Cicuta, guardaba de todo tipo de maleficios, aunque la más mágica, mágica por excelencia, era La Ruda sobre todo si se sabia coger en la noche de San Juan. Servia contra maleficios de brujas, pero si se echaba en agua asegura el amor para siempre, igualmente colgada de un lugar ahuyenta a los cuelebres. Los monjes del Medievo, creían que era antiafrodisiaca y por ello siempre había abundante cantidad en los huertos del convento, ¿Para que la querrían los monjes si tenían voto de castidad? En la actualidad, la medicina natural, ve en ella una planta sedante y diurética.
Otras como la Genciana, estaba administrada contra los males del estomago, o el Trébol, que servía contra el catarro, teniendo su máximo esplendor, como no podía ser de otra forma, durante la Noche de San Juan, sobre todo si tiene cuatro hojas. También la Valeriana, según se decía, de gran utilidad en los hechizos de amor, quizás era por sus virtudes, hoy conocidas, como sedantes. Igualmente la Verbena era utilizada contra las culebras, tanto en la profilaxis de sus mordeduras, como plantándola cerca de las casas para espantarlas.

Los árboles, elementos integrantes capitales de los bosques, también atesoraban una gran cantidad de propiedades mágicas. De hecho, los nacidos tenían un árbol que los identificaba, al igual que hoy tenemos el horóscopo estelar.

Enunciare algunos de aquellos como el Abedul, utilizado contra los malos espíritus e, igualmente, con propiedades diuréticas, o el Acebo, el cual tenía los poderes de dar buena suerte en el dinero. El Avellano poseía dones contra los maleficios, siendo su vara eficaz para ahuyentar a las culebras. También el Fresno, las ahuyentaba pero de igual forma al rayo y las tormentas.


Otros como la Higuera, era eficaz contra el rayo y su savia, deciase eficaz para hacer desaparecer las verrugas, más su sombra no gozaba de buena fama, ya que se dice que es perjudicial para el ánimo, posiblemente por reminiscencias cristianas y el pasaje de Judas.

También el Laurel, era eficaz contra el rayo, muy usado en la cocina de antaño, igualmente que en la actualidad.
El rayo era espantado también por Robles y Encinas, el Nogal se utilizaba contra todo tipo de venenos, más poseía una sombra maligna. El Tilo, era un árbol capaz de proporcionar la felicidad en el matrimonio si se plantaba el mismo día de la boda. El Sauce, fue utilizado para innumerables curas, no en vano, pues hoy en día de su corteza se extrae el ácido acetilsalicílico o lo que conocemos como aspirina. Igualmente, el árbol mágico por excelencia era el Tejo o "texu",  su fruto, muy venenoso, era ya utilizado en la época de la romanización por los primitivos pobladores para suicidarse cuando eran derrotados en la batalla, también untaban la pica de sus flechas para su uso en batallas o para cazar. Su utilización, asimismo fue recogida en los rituales de los brujos de toda Asturias.

La recolección de plantas, raíces y hojas se tenía que realizar conjurando a los cuatro puntos cardinales, además de contemplar unos ritos, en los que la pureza del cuerpo y la repetición de ensalmos eran esenciales.

Asimismo, otros elementos naturales cargados con gran cantidad de propiedades mágicas eran las rocas y  los minerales, de los cuales enunciare algunos, como el Azabache o Coral, usado para confeccionar la "Higa", "Puñin" o "Cigüa", estas, dicen servir contra el mal de ojo, más sus orígenes son romanos. Aun es muy utilizado y forma parte de las colecciones de joyería con motivos asturianos.

También la llamada, Piedra del águila, la cual se encuentra en los nidos de este, con la que decían ser utilizadas por ella, para asegurar la eclosión de los huevos, dicen que apresuraba el parto y que descubría a los ladrones.

Paloma García Díaz

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada