Querido amigo Trasgu:

Han pasado muchos días y muchas noches desde la última vez que tuve noticias tuyas, comienzo a pensar que mi mente te ha creado a causa de la soledad y que nunca has sido real.

Pero después, los rumores del bosque me confirman que si has existido, y que un día lograste hacerme reir y olvidar que el mundo es lo que se ve, mostrándome un mundo mágico de alegría y risas.

Ni siquiera se si esta carta llegará a tus manos algún día, pero me sienta bien contarte como transcurren los días desde estas frías tierras del norte.

Tras estos últimos días mi vida ha cambiado bastante, querido trasgu, he estado acercándome a las bruxas que celebraban Samahin.

Esquivando al cuélebre, logré salir y rodearme de la magia que ellas estaban levantando en aquel claro del bosque. Me han dejado participar y he notado como la energía recorría todo mi cuerpo cuando levantaron el círculo mágico en el centro del claro.

He quemado en el caldero de fuego todas las cosas que me aquejaban y me siento libre de cargas, libre de malos sentimientos y de angustias, por lo que esta Ayalga ha conseguido cambiar y saber que es dueña absoluta de su vida y de las cosas que en ella ocurren.

Ahora se que aunque cautiva, puedo volar cuando quiera, bordeando los acantilados, pasear de madrugada por las playas, y pisar con mis pies descalzos la hierba húmeda por el rocío de la mañana. Por fín se donde estoy y se que puedo ser feliz.

Como me gustaría contártelo cara a cara, querido amigo, y saber como te encuentras, ya que los rumores del bosque hablan de un gran pesar que te aqueja. Nunca te olvides que puedes contar conmigo, tantos años han pasado y pasarán, pero cuando necesites a esta Ayalga, confía que jamas te va a fallar.

Te quiere, tu amiga la Ayalga.

Paloma García Díaz

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