LEYENDA CELTA, La Cierva Dorada

Finn Mc Cumhaill como en múltiples ocasiones, salía de caza se cruzó repentinamente con una hermosa cierva de color dorado, que corría nerviosa intentando no ser cazada.

Durante horas fue perseguida y acosada por los perros de la cacería hasta que finalmente y a causa del cansancio se detuvo y se cayó al suelo.

Los perros se lanzaron sobre ella, pero para asombro de Finn no quisieron atacarla , solo jugaron a su alrededor, lamiendo su cara y cuello.

Las órdenes del cazador fueron claras, nadie podía dañar a la cierva, y regresó al castillo donde la cierva jugaba con los perros amorosamente.

Pero esa noche, Finn se despertó sobresaltado a mitad de la noche, y se encontró junto a su cama la mujer más bella que jamás se había imaginado.

"Soy Sadv, la cierva que seguiste hoy.   En una ocasión rechacé el amor de un druida del pueblo de las Xanas y me hechizó condenándome a ser una cierva . Alguien me contó que si lograba despertar la compasión de algún caballero, conseguiría recuperar mi forma natural"-  Dijo la bella mujer.

No solo la compasión había nacido en Finn sino un amor completo y absoluto que los unió durante mucho tiempo.

Una mañana llegó una noticia a oídos de Finn, unos atacantes se acercaban por el mar, los hombres del norte se encontraban en la bahía de Dublín y se acercaban a los dominios de Finn.

Durante siete días Finn permaneció fuera de su casa, pero al regresar ya no se encontró a su amada, uno de sus fieles sirvientes le contó, que la noche anterior les había parecido ver llegar a los guerreros, todos cruzaron las puertas del reino para darles la bienvenida, pero cuando la reina Sadv cruzó el portal, un fantasma la cubrió con niebla dejando en su lugar a una cierva dorada, la cual al verse acosada por los perros no tuvo más remedio que huir al bosque. Y no la habían vuelto a ver desde entonces.

Durante siete años Finn buscó a su amada por toda Irlanda sin conseguir absolutamente ni una sola pista. Un día siguiendo el rastro de unos jabalíes en el monte de Ben Gulban descubrió a un niño desnudo de largos cabellos rubios.

Cuando el niño pudo hablarles, le contó que nunca había conocido a sus padres, había sido criado por una Bella cierva dorada, con la cual había vivido en un valle profundo hasta que una niebla la hizo desaparecer de su lado.

Finn abrazó al muchacho con el cariño que un padre abraza a su hijo.

Paloma García Díaz

4 comentarios:

  1. Impresionante leyenda, gracias por compartirla :) Becquer tiene un relato "la corza blanca" que es muy similar, es una leyenda de Aragón.

    ResponderEliminar
  2. Captas la esencia de los mitos celtas y no sólo eres capaz de reproducirlos con suma maestría, sino que además eres capaz de crear nuevos mitos, en base a elementos de otros antiguos. Eso tiene mucho mérito, además te sale de forma natural, lo llevas en la sangre... La interacción del mundo del Sidh con los hijos de Milé, la vuelta a ese mundo donde los dioses quedaron relegados a meros elementos de la naturaleza, pero que esconden privilegios de otrora otras épocas. ¿Sabes que existió (es biología y se han encontrado restos) un ciervo (ahora extinguido) llamado megatheros, y cuyas astas tenían un diámetro de más de 2 metros de longitud. "Yo soy un ciervo de siete puntas", dice una estrofa de un poema de Amergin. No sólo eso sino que además eres capaz de encuadrar en un momento determinado tu leyenda, entre medias de la cristianización de determinadas zonas donde se negaban a asumir aculturaciones de este tipo. El "druida" pasa a tener un rol sol malvado, asi identificado por "sacerdotes cristianos" para acabar con un culto cuyas gentes no querían dejarse arrancar. Enhorabuena por la leyenda, esa cierva dorada es el conocimiento y costumbres de una memoria colectiva que (en este caso) gracias a tu divulgación continua viva!! Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  3. Sin vuestros comentario esto no tendría ningún sentido, gracias a los tres, un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar