El Trasgu.


El Trasgu es un duende o gnomo, de figura diminuta y, a veces, simpático, viste blusa de bayeta roja y gorro del mismo color.
Es un duende casero, penetra en las casas cuando el fuego está encendido. Normalmente se preocupa de hacer las labores domésticas y trabaja colocando todo en su sitio, pero si está de mal humor, rompe los cacharros, esconde objetos, revuelve la ropa y da voces y gritos espantando al ganado.

Cuando a causa de sus continuas travesuras, quieren deshacerse de él, y, ya que él presume de tenerlo todo muy ordenado y limpio, especialmente cuando está de buen humor, le extendían por el suelo, linaza o mijo, y se lo mandaban recoger, más nunca podía pues el Trasgu tiene en la mano izquierda un agujero y por el se le cae el grano, también le mandaban blanquear la pelleja de un carnero negro, o traer un cesto lleno de agua, cosas imposibles de realizar por él.
Entonces, el Trasgu, picado en su amor propio abandonaba la casa para no volver.
Al igual que sucede con los demás seres mitológicos, el trasgu no sólo existe en España, sino que, bajo diferentes apelativos, su figura es prácticamente universal.
Así, bajo los nombres de " lutin ", " follet ", " fantastique ", " Kobold ", " nix ", " robin " o " puck " se le encuentra también en numerosos lugares de Alemania, Francia, Italia o Inglaterra, y las mismas travesuras que se refieren a él entre nosotros se cuentan también en otros países.

Igualmente en esos países es descrito como, pequeño, enano, de no más de 80 cm. de estatura, algunas veces tiene la piel negra u oscura, las piernas torcidas, con grandes uñas en las manos, la boca descomunal, la nariz aplastada, los ojos brillantes y pequeños, cuernos y rabo; es muy delgado y cojo, pero aun así se mueve con rapidez asombrosa y suele dar asombrosos saltos, su rostro tiene casi siempre una expresión burlona, a no ser que se le moleste y enfade; suele vestir con gorra y blusón coloradas, también tiene un agujero en la palma de su mano izquierda
Perteneciendo a la clase de duendes domésticos, se dice que se puede comportar de forma contradictoria, unas veces ayudando a los habitantes de la casa en la que habita, colaborando en las tareas del hogar, pero otras veces, tirando, ensuciando, ocultando las cosas y comiendo glotonamente lo que encuentra en la cocina.

En Asturias, el trasgu recibe diferentes denominaciones según los lugares. Así, se le conoce como Trasno, el Cornín o xuan dos Camíos, en la zona occidental, y como el Gorretín Coloráu o el de la gorra Encarnada, en los concejos más orientales.

Más, las travesuras del Trasgo se repiten con distintas variantes en numerosos pueblos y lugares de toda la Península, y sus andanzas se evocan en obras clásicas de la literatura española, como el Lazarillo de Tormes, los entremeses de Cervantes o las comedias de Lope de Vega. Durante los siglos XVI y XVII,  teólogos de gran reputación estaban convencidos de que los trasgos o duendes eran una categoría de demonios menores y domésticos. Numerosas actas de procesos inquisitoriales muestran hasta qué punto estaba arraigada su creencia entre todas las clases sociales, y de qué forma la iglesia intentaba neutralizar su acción con reprobaciones y exorcismos.

Antonio de Torquemada dedicó un amplio tratado de su Jardín de flores curiosas a “Los fantasmas, visiones, trasgos, encantadores, hechiceros, brujas y saludadores " donde describe ampliamente sus actividades. Según Torquemada: " los trasgos no son otra cosa que unos demonios más familiares y domésticos que los otros...Continua diciendo... y así parece que algunos no salen de algunas casas, como si las tuviesen por sus propias moradas, y se dan a sentir en ellas, con algunos estruendos y regocijos, y con muchas burlas, sin hacer daño ninguno: que aunque yo no daré testimonio de haberlo visto, he oído decir a muchas personas de crédito que los oyen tañer con guitarras, y con cascabeles, y que muchas veces responden a los que llaman, y hablan con algunas señales y risas, y golpes ".

Volviendo al mito, entre las clases más populares, no sólo de las áreas rurales, sino también de las urbanas, la creencia del Trasgu o duende ha seguido viva hasta la actualidad. Pocos son los pueblos españoles donde no haya una casa que se haya creído habitada por duendes.

El trasgu, puede pasar de un estadio a otro sin ninguna razón aparente, es muy astuto y solo sale por las noches cuando todos duermen, escondiendo los cacharros y comiendo todo lo que desea sobre todo boroña y arroz con leche.
Arma tanto alboroto en la casa que nadie puede dormir.
Por ello, los habitantes de la casa, cansados de no poder dormir, para deshacerse de él se mudan de casa.

Muchas de las veces él no se queda y se va con ellos,  los sigue diciendo
"Ya que todos vais de casa mudada,
también vengo yo con la mi gorra encarnada"
Algunas familias obligadas a abandonar sus casas, decidieron regresar, al comprobar que éste, delataba su presencia en el carro de la mudanza o que caminaba detrás de la recua con algún objeto olvidado por la familia.





Al día de hoy, aun podemos oír hablar de casos de casas encantadas, poltergeist, etc. no solo de casas sino incluso de lugares, pueblos abandonados, donde hay cierta manifestación fenomenológica que hace pensar en eso que nuestros ancestros llamaban trasgos, pero que deja mucho que pensar, tal vez Torquemada tenga razón y solo sean pequeños diablos familiares, tal vez los druidas, tal vez la moderna parapsicología recoge mejor este fenómeno, tal vez...Tal vez nuestros ancestros tengan razón y en alguna parte de la casa estos duendes, trasgos o lares familiares se encuentren escondidos, y entre risas, sigan haciendo sus travesuras diarias.

Paloma García Díaz

2 comentarios:

  1. Has hecho muy buen trabajo, muy documentado. Te sugeriré en facebook una pagina de un amigo que habla de seres mitológicos.

    Una aclaración, en Cataluña se le llama "follet" como muy bien dices. El catalán y el valenciano se parecen mucho, cambian algunas palabras y conjugaciones verbales, pero nos entendemos perfectamente.
    Decirte con esto que mi abuela no lo llamaba "follet", lo llamaba "Uendo". Refiriendose a este duende, precisamente se refería a cuando salía un ruido de la cocina. Este maravilloso ser que describes.

    Gracias por pasarme el enlace.

    Un abrazo

    JoseVi

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  2. Un besote me alegra que te haya gustado.

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