LEYENDAS CELTAS: La maldición de Macha

Esta leyenda narra la historia de un pobre hombre, llamado Crunden, un habitante de Ulster. Habitaba en una de las zonas más apartadas, entre las montañas, desgraciadamente su esposa había muerto, quedándose solo con el cuidado de sus hijos.

Un buen día una mujer muy bella y alta entro en su casa, sin decir palabra encendió el fuego, preparó la comida, organizó la casa y se encargó del establo, todo ello sin mediar una sola palabra. Esperó hasta el final de la noche para apagar el fuego, esa noche Crunden y la misteriosa mujer pasaron la noche juntos, lo que en la tradición celta los convertía casados.


Crunden y Macha formaban una pareja perfecta, y Macha se comportaba como una madre perfecta para los hijos de Crunden. Tenía una afición, le encantaba correr con los caballos, siempre siendo más veloz que ellos.

Como casi todos los años, se dispuso una gran asamblea en Ulster, todos los hombres y mujeres debían asistir a la asamblea. Macha rogó a su marido que no fuera a la asamblea, pero él decidió asistir, y Macha solo le pidió un favor, no hables a nadie de mi existencia.

El mediodía se llenó la plaza de carros, caballos y comenzó una carrera que ganaron los caballos del rey, los poetas, servidores del mismo, druidas y bardos alabaron al rey y a sus caballos, y gritaban entre aplausos:

"no hay mejores caballos que éstos, y nadie puede correr más en toda Irlanda".

El rey al escuchar esas palabras mandó apresar al hombre y envió a sus mensajeros para traer a Macha ante el inmediatamente.

Cuando la encontraron, le explicaron que su marido había presumido de la velocidad que era capaz de alcanzar y que si no competía contra los caballos del rey matarían a Crunden.

Macha explicó que se encontraba al final de su embarazo y que no podría correr así, pidió ayuda a cada uno de los ciudadanos con los que se cruzaba, pidió a gritos un plazo para poder dar a luz antes de la carrera, entre voces cansadas suplicó piedad al rey.

Al ver que nada daba resultado gritó:

"traigan los caballos y pónganlos a mi lado"

Macha adelantó a los caballos y ganó la carrera. En la meta los dolores de parto la dejaron tendida en el suelo, donde dio a luz a dos bebes, un niño y una niña. Con la fuerza que le quedaba tras el parto pronunció las siguientes palabras:

"De aquí en adelante, y hasta la novena generación, la vergüenza que habéis puesto sobre mí caerá sobre vosotros; y en el tiempo en que más necesitéis vuestra fuerza, en el tiempo en que vuestros enemigos os estén cercado, la debilidad de una parturienta caerá sobre todos los hombres de Ulster así como los dolores del parto".

Ninguno de los hombres de Ulster nacidos después de ese día, escapó de aquella maldición.

Paloma García Díaz

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