LEYENDA CELTA (Fergus y el caballo de río)

Fergus era un gobernador que siempre que podía salía a explorar los lagos y los ríos de Irlanda, constantemente buscaba unas horas a la semana para dedicarlas a sus escapadas por la naturaleza.

Una mañana mientras paseaba por una zona cercana a un lago conocido como el lago Rury, cuentan las leyendas que allí mismo se cruzó con una criatura monstruosa, con forma de caballo que recibía el nombre de Muirdrs, El terror no permitía a Fergus moverse y poco a poco los músculos de su cara fueron atrofiándose y nunca jamás volvieron a la normalidad.

Al regresar a la corte, pidió a todos los ciudadanos que escondiesen todos los espejos y que nunca jamás le mostrasen su apariencia real.

El tiempo paso, tratando de obviar lo que le había ocurrido Fergus continuó con su vida normal, hasta que un día una discusión con una esclava derivó en un grito de ésta:

"Sería mejor que os vengarais del caballo de río que os dejó la cara torcida y dejar de acometer actos atroces contra mujeres como yo que no os ha hecho nada".

El gobernador mandó llamar a alguien que le acercase un espejo, y tras mirarse durante unos minutos tomó la decisión de que tenía que buscar venganza.

Pidió que le acercasen sus "zapatos mágicos" y su espada  y comenzó a caminar hacia el lago Rury.

Se escondíó allí durante un día y una noche, pero los ciudadanos de sus tierras se preocupaban mucho ya que no veían al gobernador,  el agua del lago comenzaba a hervir y a tomar un color que solo podía causar la sangre.

La preocupación aumentaba con cada minuto y cuando ya los ciudadanos tenían clarísimo que su gobernador había muerto, Fergus apareció entre las aguas con la cabeza de Muidris en sus manos. Su cara resplandecía sin ningún defecto.

Todos investigaban su rostro buscando alguna señal de la deformación que hacía días mostraba.

Sonriendo se acerco a la orilla con su trofeo, y gritó. "He sobrevivido", en ese momento el gobernador calló muerto.

Así fue la muerte de Fergus, aunque entre los Ultonianos (nombre por el que eran conocidos los ciudadanos de su reino) siempre le recordaron como un gobernador valeroso y un buen rey.


Paloma García Díaz

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