LA LIBERTAD

Ayer tejiendo despreocupadamente dentro de la cueva
y bajo la atenta vigilancia del cuélebre, escuche hablar a una vieja.
¿Qué es para ti la libertad? preguntaba a gritos al viento,
no sé porque lo hacía, ni tan siquiera ahora lo pienso.

Pero a mi mente llegó la pregunta, y comencé a contestar.
La libertad,,, recuerdo que huele como el mar
cuando furioso, rompe contra las rocas de la costa.
Es, esa sensación en los dedos descalzos sobre espuma sedosa
de olas, que van a morir a una playa de arena blanca
y susurros de sirenas, donde los espumeros siempre viajan
en busca de algún marinero perdido o de alguna sirena encantada.

La recuerdo como una dulce melodía que se pasea  distraída
entre mis oídos, o el dulce aroma del té caliente,
deslizándose por mi boca, mientras la hierbabuena juguetea con mis sentidos.
El latido acelerado de un corazón que espera el beso prohibido
de tus labios, ocultos entre las sombras de un lugar escondido.
Tu mano sobre la mía mientras tus ojos con misterio,
me desnudan a preguntas silenciosas, sin ningún tipo de miedo.

El aire puro entrando en mis pulmones en la última roca
del mirador de Ordiales, o el frío en la espalda que provoca
tumbarse sobre la hierba mojada tras caminar horas hasta Vega de Ario.
Un sueño plácido y sin temor a despertar y no verte a mi lado.
Reír sin sentido, llorar de alegría sin sentir dolor, solo felicidad.
Y poder hablar durante horas sin medir ni una sola palabra,
sin pensar en como he de ser y lo que a la gente agrada.

Correr entre las flores de la primavera temprana de los campos de Veranes.
Extender los brazos y sentir que todo es posible incluso volar por los aires,
surcando parajes de sueños de un futuro de leyenda, sin límites ni riendas,
que frenen mis sueños y deseos de princesa.
Volver a sentir la sensación de vivir algo por primera vez,
dejar todo en el camino, correr sin pensar hacia el río,
y saltar a las aguas heladas, desde aquel árbol retorcido*.


Pero ante todo para mí la libertad la alcanzaría cuando,
no volviese a sentir miedo ni angustia por quererte tanto.

*Es posible que les suene si han leído recuerdo de una infancia

Paloma García Díaz

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