NUEVA CARTA DE LA XANA


Hola querida Ayalga, te escribo porque hace tiempo que no sé de ti.

Me han ocurrido tantas cosas desde mi última carta, tantos amores y desamores, amistades perdidas sin entender el motivo, que realmente necesito tu apoyo más que nunca. Esta Xana de ojos verdes no hace más que llorar, porque realmente no acaba de encontrar un sitio en este pequeño mundo.

Empezaré hablándote de ese amor secreto, que al parecer ya ha terminado. Aunque realmente, nunca empezó… Fue tan fugaz, tan pasajero que lo único que me ha dejado es un leve reflejo de mi realidad, esa realidad que tanto me daña y que no encuentro la manera de esquivar, y es el dolor de fijarme en aquello que no puedo tener, que ni siquiera puedo soñar. Sólo puedo estar aquí ayudándole y aconsejándole como si no pasara nada en mi interior.

No entiendo porqué me causa dolor, ni siquiera porqué lo pienso, sólo sé que me duele y que extraño aquello que nunca he tenido, sin saber si realmente eso es posible. Además, ese caballero que me solía visitar en las noches de San Juan, me visita cada día más a menudo, y aunque sé que no me conviene, sé que me hará daño siento que al final es lo único que me queda, y me duele tanto sentirme así que estoy dispuesta a rendirme a él de nuevo.

En lo que se refiere a las amistades perdidas que antes te contaba, me he visto de repente sin esa amiga de la infancia que ha decidido abandonarme y sin un amigo nuevo, que ha tomado otro rumbo.

¡ Ay Ayalga!, si te digo que de tanto llorar ya no me quedan lágrimas, si te cuento que la soledad y yo cada día somos más amigas y, al tiempo, enemigas… Me siento tan vacía al perder lo único que me ilusionaba, que ya no sé qué hacer ni de dónde sacar fuerzas… Aún así, seguiré hacia delante con mi cabeza alta y siempre sonriendo, intentando que nadie se dé cuenta del dolor y la cárcel que llevo por dentro.

Un beso querida Ayalga, espero una respuesta pronto y no te preocupes por mí, intenta salir de tu prisión que sólo con eso seré feliz.

Paloma García Díaz

2 comentarios:

  1. Ay. Me gustaría con solo mis manos quitarte ese capote de negrura que tan bien conozco. Puede ser el paso más arduo de la vida. Y no hay nada que pueda remediar el dolor o apaciguar su intensidad. Lo único bueno de todo esto es que cuando salgas a la superficie y emerjas del agua negra, nunca más volverás a sufrir tan afilado abandono. Y esa mujer, la soledad, esa mujer de ojos negros y fijos, seguirá sentada en las sillas de tu memoria, pero ya te abrás acostumbrado a servirle café y no prestarle atención. Todos las tenemos. Por ahora, concéntrate en nadar. El trecho a nadar es largo, pero no eterno. No amaste al caballero, amaste tu idea de él, que no era más que tuya.

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  2. y habrás es con hache. que como soy guiri, se me escapa.

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