LA LAVANDERA DE LA NOCHE

Cuenta la leyenda que era una noche clara, la luna llena brillaba potente en lo más alto del cielo, y millones de estrellas vigilaban desde arriba lo que allí iba  a ocurrir.
Una joven muchacha paseaba bajo una fresca brisa de verano que calmaba el calor asfixiante del verano en Galicia  aparentemente la noche estaba tranquila, los animales que residen en el bosque emiten sonidos que no espantan a la paseante, acostumbrada a recorrer esos parajes desde pequeña.

Debido al calor, se le antojo acercarse al río y tomarse un refrescante baño, cruzó por delante del molino de piedra y un poco más adelante en el camino vio a una mujer vieja, con el cabello blanco y la piel arrugada, vestía una túnica amarilla y  cantaba mientras lavaba la ropa en el río.




“Moza que ves do muiño,                         “Moza que vienes del molino,
Moza que ves pola estrada,                      moza que vas por el camino,
Axúdame a retorcer                                   ayúdame a retorcer
Miña sábana lavada”                                 mi sábana lavada.”

Contaban los ancianos del pueblo que a ese lugar se le llamaba, el hogar de la Lavandera de la noche, una poderosa mujer que no pertenecía al mismo mundo que el resto de los humanos. La mujer aprovechaba la espuma de una cascada cercana y frotaba ropas manchadas en sangre aunque no con buenos resultados, el sonido de las palas contra la ropa era francamente insoportable.

“Moza que ves do muiño,                         “Moza que vienes del molino,
Moza que ves pola estrada,                      moza que vas por el camino,
Axúdame a retorcer                                    ayúdame a retorcer
Miña sábana lavada”                                 mi sábana lavada.”

Cuanto más cerca se encontraba de aquella extraña mujer, más claro escuchaba sus cantos, hasta que la lavandera se dirigió específicamente a ella.

“Niña no tengas miedo, acércate y ayúdame a retorcer esta sábana, ¡Échale una mano a esta pobre anciana!

La muchacha dudo, entre el calor y la dura tarea que le proponían, lo único que seguía pasando por su mente era pegarse un baño en el rio.

“lo siento mucho señora, tendrá que buscarse a otra persona,” aun no había terminado la frase cuando la anciana volvió a cantar.

Una extraña maldición salió de la boca de la mujer.

La joven dejo de escuchar la canción, estuvo nadando un rato, en un momento que paso como una eternidad, sus ojos quedaron fijos en el lugar donde se supone que debería estar la lavandera, pero la mujer había desaparecido por arte de magia.
De repente un grupo de lobos fue apareciendo rodeando el pozo del río donde la joven estaba nadando, dejándola completamente encerrada y sin ninguna salida.
Esa noche las aguas del rio se tiñeron de sangre, por culpa de una maldición de lavandera.

“Desaparece a lavandeira                        “Desaparece la lavandera
Como fumeira espallada                           como humareda extendida,
Onde as sabanas tendera                        y donde las sábanas tendía
Poza de sangre dexaira”                          un charco de sangre dejó.”


Mientras la lavandera observa la cruel escena desde el hueco de una encina.


“Párrafos de la canción de Carlos Núñez A lavandeira da noite”

Paloma García Díaz

2 comentarios:

  1. Joer con la lavandera. Esta se pasa un poco. Pero bueno. No se. Seran cosas del norte. jejejeje.

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  2. No, es por maleducada. No veas. Manada de lobos.

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