LA FUENTE DE LA XANA

En el siglo VIII, el rey Mauregato Rey de Asturias entre los años 783 y 789. Era hijo natural del rey Alfonso I el Católico y de la esclava musulmana Sisalda. Se había comprometido a entregar a cien doncellas a los musulmanes cada año para casarse con ellas.

Eran elegidas siempre las más bellas del reino, se reunían de la ciudad y de las aldeas y solían ser llevadas a la fuerza ya que ninguna de ellas querían servir para semejante fin.

En Illas (Aviles) existía una joven bellísima, y los guerreros que se dedicaban a localizar a las doncellas se enteraron de la existencia de la muchacha. Su nombre era Belinda,  ella abrió las puertas de su casa a los guerreros sin conocer los propósitos de los mismos. 


Cuando los guerreros la capturaron, ella mediante una gran habilidad, les convenció para ejecutarles una serie de danzas y canciones, pero solo podría realizarlo a la luz de la luna, en el campo. Los guerreros embobados accedieron al deseo de la muchacha y esa misma noche salieron al campo por la noche.

Una vez libre la joven corrió y corrió desesperada, y con el deseo de esconderse se metió tras una fuente. Del interior de la fuente salió una voz que le decía:

"Si quieres ser tu mi xana, vivirás días dichosos"
"¿Cómo puedo convertirme en una xana?" - Preguntó Belinda.
"Bebe un sorbo de mi agua, te verás libre de soldados y acabarás con el tributo".

Tras un pequeño sorbo de agua, la belleza de la muchacha fue tal  que ya no parecía pertenecer a este mundo.

Los soldados llegaron al lugar e intentaron capturarla nuevamente, pero la xana los miro con sus impactantes ojos verdes y todos los soldados cayeron en su embrujo y se convirtieron en sus sirvientes.

Cuando el rey vio que los soldados no volvían envió a otro grupo a Illas para cumplir con su orden, pero estos otros tampoco volvieron. El rey angustiado mandó un gran ejército y partió a su cabeza hacia Illas. Cuando llegaron el rey pudo ver una gran cantidad de ovejas  y carneros, que pastaban tranquilamente alrededor de una fuente en la que una joven hermosísima descansaba mientras hilaba blancos copos de lana.

Viendo que se trataba de un ser obviamente sobrenatural, se acercó muy despacio y le preguntó si había visto a los soldados, y la xana le respondió:

"Usted no ha enviado soldados, sino corderos"

El rey muy enfadado, le dijo:

"Repito que eran soldados, como los que vienen detrás de mi"

"También son corderos, y tu puedes ser el pastor" Contestó la xana irónicamente.

El Rey volvió la cabeza y pudo ver a todo su ejército convertido en un gran rebaño, las lujosas ropas del mismo, se habían transformado en las pobres ropas de un pastor. Entonces asustado suplico a la xana que quitase el encantamiento. 

"Si usted renuncia al tributo de las cien doncellas" - Respondió la xana.

El Rey acepto y mandó un mensajero al reino musulmán para explicar que el pacto quedaba roto ya que no podría seguir cumpliéndolo. Las doncellas no volvieron a ser capturadas, y la fuente de la Xana aún puede visitarse en Illas (Avilés). 


Paloma García Díaz

3 comentarios:

  1. La xana se corto bastante, porque al pastor le hubiera puesto yo una pena mas gorda. Pero claro, sera que igual tenia un dia bueno.

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  2. Yo pienso que fue muy justa la Xana con la condición que impuso al rey.

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  3. Pobres doncellas que habían sido capturadas en contra de su voluntad, y vaya valentía que tenía la joven Belinda en convertirse en xana... bonita leyenda

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