DIOS CELTA, DAGDA

El Dios supremo, dios-druida, dios de los druidas, señor del conocimiento, de los elementos, gran guerrero y un fiel seguidor del mantenimiento de las leyes. Soberano de los Tuatha de Dannan.
Su nombre significa “Dios Bueno”, en el más amplio sentido de esta palabra.
Conocido también como Lathir, cuyo significado es “padre poderoso”, Eochid “padre de todos” y Ruadh Rofhessa “rojo de la gran ciencia”.

Conocido por su actitud protectora y su postura de padre. Al igual que otros dioses celtas no podemos englobarlo en una sola virtud, sino que debe estar en todas. Algunos autores lo describen con un carácter complicado incapaz de tolerar una broma sobre su persona. Extremadamente glotón, de lo que nace el caldero de dagda, capaz de alimentar a varios ejércitos sin llegar a vaciarlo.
Y descrito también como un ser con una desbordante sexualidad.

Destacan entre sus objetos mágicos junto con el caldero, el arpa mágica que por si sola toca melodías de muerte, risa, sueño, etc., y la maza de dagda, si golpea por un lado provoca la muerte mientras que por el otro la resurrección, convirtiéndose así en el dios de la vida y de la muerte.
Dagda era también el padre de Bodb Dearg, Cermait, Midir, Aine y Brigit. Los amores de este dios, son como los de todos los dioses, muy numerosos, Dagda era irremediablemente promiscuo.
Se le acreditan unos ochenta años ante los thuatha de Dannan antes de morir por una herida mortal durante la primera batalla de Magh Tuiredh.

En Galia, se cree que Dagda tiene relación con Sucellos, dios de la agricultura, los bosques y el alcohol, provisto de un martillo y una copa.
En algunos relatos a pesar de su grandeza se representa al personaje de Dagda aparece como un hombre salvaje, un patán con una maza que domina a los animales salvajes.
Dagda mantenía una relación en secreto con Boann, esposa de Nechtan dios de la mitología irlandesa, paro el sol durante nueve meses, por lo que en un solo día su hijo fue concebido, gestado y traído al mundo, le puso el nombre de Aengus.
En un futuro no muy lejano, ante la ausencia de Aengus, Dagda repartió sus tierras entre todos sus hijos, Aengus al regresar vio que no había dejado nada para él.
Angus, solicitó a su padre que reparase sobre esa actitud tan injusta, pero Dagda ignoró la petición. Pasado un tiempo que Angus utilizó para sopesar las posibilidades, decidió pedirle a su padre pasar la noche en el palacio de Brug Na Boinne, Dagda se lo permitió, y agregó el día siguiente a la noche solicitada.

Una vez Angus estuvo instalado, le dijo a su padre que dado que el tiempo se compone de día y de noche, su permiso era perpetuo y se vio obligado a entregarle a su hijo el maravilloso palacio. Lugar en el que nadie envejece y nadie muere

Paloma García Díaz

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